Jaime Avila
2015-10-04 09.09.34 2.jpg

Blog

Sayonara Japón

Si tuviera que resumir mi viaje a Japón en una sola foto, quizás sería con esta. Es sutil, es muy japonesa y es una selfie. Todo a la vez.

Cuando llegué al lugar, avisado de que se podía ver el entrenamiento solamente desde la calle, no me esperaba que además estuviera cerrada la ventana. Había pedido apoyo a gente en Tokio que me ayudaran a conseguir acceso a establos de sumo con mes y medio de anticipación, sin tener ninguna suerte. Mi última esperanza era este establo que tiene prácticas públicas, que en realidad son a puerta cerrada pero los curiosos pueden ver los entrenamientos matutinos al amanecer desde la ventana que da a la calle. Después de investigar y hacerme entender con alguien para que me ayudara a hablar por teléfono y preguntar la hora del entrenamiento me dijeron que a las 6.30am. La levantada fue complicada (muy) y tras caminar unos 20 minutos y otros 40 de metro, llegué al lugar a las 6am para ver los preparativos del dohyō y tener un buen lugar para ver e intentar hacer un par de fotos. Al poco tiempo, este rikishi se sienta pensativo frente a mi. Ahí vi la oportunidad de sacudirme la frustración de la ventana cerrada y verme reflejado para hacer este tiro. La luz pegaba muy fuerte sobre sus hombros, por lo que decidí subexponer algo cercano a 3 pasos para tener la silueta y conservar detalle de las sombras.  La cámara fue una X-T2 y el lente un 50mm F2 WR (quizás mi lente favorito hoy en día).

Al final abrieron un poco las ventanas, hice algunas fotos del entrenamiento y me moví de lugar. Ya éramos cerca de 25-30 personas tratando de ver algo por esas ventanas y aposté a que ya el lugar no me iba a dar una mejor imagen de las que ya traía. Me quedaba un día en Tokio y tenía que aprovechar el tiempo.

Jaime Avila